Convivir con la naturaleza (foto de Jaime Cristóbal López)

martes, 26 de febrero de 2013

LA FUNCIÓN DEL DOCENTE EN LA REFORMA INTEGRAL DE EDUCACIÓN BÁSICA




Hoy, ser parte de la transformación educativa de nuestro país, propuesta en el Plan Nacional de Desarrollo 2007–2012, es una gran responsabilidad de todos los que contribuyen a la formación integral de los niños y los adolescentes. Es por ello, que cuando aparece un cambio en la política educativa o en los planes y programas de nuestro país se genera una serie de incertidumbres en los diferentes actores de la sociedad, sobre la funcionalidad de los cambios, la pertinencia de los mismos, etc.
En relación con este tema, algunos docentes han manifestado: “es lo mismo, sólo cambia de nombre”; “para qué hacen cambios, de todos modos acabaremos haciendo lo mismo”; “ya que esté todo le entramos”; “a los que deberían cambiar es a los papás de los alumnos”. Estas expresiones denotan una actitud contraria a la que los niños y jóvenes de nuestro país requieren en este momento y a lo que busca la Reforma Integral de Educación Básica.

Negar compromiso con la transformación educativa, significa retraso en la realización de los proyectos nacionales, es así que en este artículo deseamos compartir una humilde opinión de los elementos que debemos tener en cuenta para impartir una educación de calidad, como la que se pretende con el proyecto nacional, así como expresar la función que correspondería a los docentes de educación básica.

Cecilia Braslavsky (1998), afirma que “los profesores que trabajen actualmente y que deseen persistir en roles asociados  a la mediación con los conocimientos en proceso de proliferación deberán tener competencias vinculadas a:
·         La resolución de los problemas o desafíos más coyunturales, a los que denomina“pedagógico–didácticos” y “político–institucionales”
·         Desafíos más estructurales, denominados “productivos e interactivos”
·         Procesos de especialización y orientación de su práctica profesional, denominados“especificadores”
Las competencias pedagógico-didácticas son facilitadoras de procesos de aprendizaje cada vez más autónomos; los profesores deben saber conocer, seleccionar, utilizar, evaluar, perfeccionar y recrear o crear estrategias de intervención didáctica efectivas.
Respecto a las competencias institucionales, los docentes deben tener la capacidad de articular lo macro con lo micro, es decir, lo que se dispone en el sistema educativo con lo que se desarrolla a nivel institución, aula, patio, taller, etcétera, y los espacios externos a la escuela.
Las competencias productivas tienen que ver con la capacidad de estar abiertos e inmersos en los cambios que suceden a gran velocidad para orientar y estimular los aprendizajes de niños y jóvenes; las interactivas están destinadas a estimular la capacidad de comunicarse y entenderse con el otro y ejercer la tolerancia, la convivencia y la cooperación entre diferentes. Por ello, la función que los docentes tienen frente a la RIEB, es la siguiente:

·        

Planificar y conducir movilizando otros actores.


·         Adquirir o construir contenidos y conocimientos por medio del estudio o la experiencia. Hay saber cuando un proceso o una actividad se aplica en situaciones o prácticas que requieren dicho saber.
  • ·   Identificar los obstáculos o problemas que se presentan en la ejecución de proyectos u otras actividades del aula. Esto requiere una capacidad de observación que debe aprenderse ya que no se encuentra naturalmente.

·         Seleccionar diferentes estrategias para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje para la optimización del tiempo, de los recursos y de las informaciones disponibles.

·         Mostrar disponibilidad para modificar una parte de lo real, según una intención y por actos mentales apropiados. En la presentación de una disciplina el profesor generalmente transmite mientras que en el desarrollo de proyectos "hace” y promueve el proceso de aprendizaje.









1 comentario:

  1. Para que se alcance la calidad educativa, ésta debe comprender los rubros de cobertura, equidad, eficacia, eficiencia y pertinencia. Criterios útiles para comprobar los avances de un sistema educativo, pero deben verse también a la luz del desarrollo de los alumnos, de los requerimientos de la sociedad y de las demandas del entorno internacional. Una educación de calidad entonces significa atender e impulsar el desarrollo de las capacidades y habilidades individuales, en los ámbitos intelectual, afectivo, artístico y deportivo, al tiempo que se fomentan los valores que aseguren una convivencia social solidaria y se prepare para la competitividad y las exigencias de los alumnos.

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