Fue un periodo de euforia especulativa que se produjo en los países bajos en el siglo XVII. El objeto de especulación fueron los bulbos de tulipán, cuyo precio alcanzó niveles desorbitados, dando lugar a una gran burbuja económica y una crisis financiera. Constituye uno de los primeros fenómenos especulativos de masas de los que se tiene noticia. El relato de estos acontecimientos fue popularizado por el periodista escocés Charles Mackay, que lo reflejó, en 1841, en su libro Memorias de extraordinarias ilusiones y de la locura de las multitudes. Varios factores explican el origen de la tulipomanía holandesa. Por un lado, el éxito de la compañía holandesa de las indias orientales y la prosperidad comercial de los países bajos, y por otro, el gusto por las flores, especialmente las exóticas, que se convirtieron en objeto de ostentación y símbolo de riqueza.
A su vez, y por razones que en aquel tiempo se desconocían, los tulipanes cultivados en Holanda sufrían variaciones en su apariencia, naciendo así los tulipanes multicolores, irrepetibles, lo que aumentaba su exotismo y por tanto su precio. Hoy se sabe que la causa de ese fenómeno era un parásito de la flor, el pulgón, que transmite un virus a la planta conocido como Tulip Breaking Potyvirus.
Nombre científico o latino: Tulipan spp.
Nombre común o vulgar: Tulipán Holandés.
Familia: Liliaceae (Liliáceas).
Origen: Asia Central. Es posible hallar tulipanes originales de Rusia, China y Francia. Está muy difundida en Holanda.
Etimología: el nombre proviene de un vocablo turco "tulban", que significa turbante.
Altura: entre 30 y 60 cm, dependiendo de la variedad.
Flores erguidas, muy llamativas, de numerosos colores.
Florecen en primavera, ó 3 meses después de sembrados los bulbos.
Sus flores tardan hasta tres semanas en marchitarse.
Quedan muy bien en jardineras.
Una mezcla adecuada para maceta debe contener algo de arena, tierra de hoja y perlita, de modo que resulte un suelo suelto, aireado, ligero y bien drenado que, al regarlo con regularidad, no permita que se estanque el agua.
Luz: a pleno sol o semisombra.
Temperaturas: soporta bien el frío, de hecho, necesitan pasar frío para florecer, de ahí que los tulipanes no sean adecuados para climas tropicales y subtropicales.
Humedad: no hace falta pulverizar ni las hojas ni las flores.
Suelo: el drenaje del suelo debe ser bueno, ya que no soportan el encharcamiento.
El suelo arenoso con abundante materia orgánica es el ideal para el tulipán.
La tierra arenosa y el clima húmedo de Holanda resultan ideales para su crecimiento.
Importante es siempre comprar bulbos sanos y bien conservados (lugar fresco, seco y sin luz).
Plantar los bulbos en otoño; florecerá en primavera.
Los tulipanes absorben grandes cantidades de nutrientes del suelo, por lo cual se recomienda no plantarlos dos años seguidos en el mismo sitio.
Para lograr un mayor impacto en el jardín, se plantan en macizos.
La distancia de separación entre bulbos debe ser de 10 cm, a una profundidad de 7 a 15 cm (3 veces su tamaño) dejando su parte más estrecha mirando hacia arriba.
Cuando se planta se puede hacer en un lugar oscuro y más adelante, es aconsejable trasladarlos a lugares más luminosos y con temperaturas más cálidas.
Regar abundantemente, sin encharcar.
Abonado: proporcionarle abono granulado una vez cada 30 días. Cuando haya terminado la floración, regar con un fertilizante para plantas de flor.
No conviene dejar los bulbos enterrados de un año para otro.
Si necesitamos ese espacio para poner otra planta, tenemos que sacar todo el conjunto; hojas, bulbo, raíces y la tierra pegada a éstas, con cuidado y llevarlo a algún sitio donde puedan las hojas marchitarse.
Después de la floración sus hojas se marchitan. Hay que cortar el tallo principal, pero no las hojas mientras se mantengan verdes para que el bulbo acumule reservas.
Una vez marchitas las hojas, arranque los bulbos, desentierre los renuevos y guárdelos limpios en un lugar seco hasta que llegue la época de plantación.
Finalmente se guardan en una caja que contenga arena seca, se ponen con el ápice hacia arriba y se colocan en un sitio que sea fresco y oscuro.
Desgraciadamente, al cabo de un año o dos la floración decae hasta que dejan de florecer.
Multiplicación: Cuando desenterramos el bulbo observaremos que a su alrededor hay pequeños "bulbitos" que naturalmente han salido del "bulbo madre".
Debido a su pequeño tamaño no se encuentran en condiciones de que a la temporada siguiente, cuando se planten, obtengamos una flor, hay que dejar que engorden, por lo que el próximo otoño, como no tendrán buen aspecto, conviene plantarlos en un lugar separado de los bulbos grandes y que no estén a la vista, para que de esta manera se hagan "mayores".
Se trata de un diminuto gusanito de 1-2 milímetros que ataca a bulbos y cebollas de distintas especies y que, en condiciones favorables, puede causar daños más o menos importantes.
Las plantas atacadas presentan brotes anaranjados y retorcidos.
Las plantas enfermas deben arrancarse completamente y con tierra.
Este nemátodo causa necrosis del tallo y abultamientos y/o retorcimientos de las hojas y de las yemas.
Sobrevive en el suelo y en malas hierbas huéspedes y ataca a los bulbos y brotes jóvenes.
Los brotes se abultan típicamente, se deforman y se acortan.
Realiza una rotación de tres años sin cultivar tulipanes.
Destruye las plantas afectadas.
Remojar los bulbos en agua caliente durante tres horas y treinta minutos a 43.5ºC de 15-20 días después de la recogida.
NEMATODO (Meloidogyne spp.), produce bultitos en las raíces muy típicos dentro de los que se encuentran estos diminutos gusanos.
MOSCA DEL NARCISO. Las larvas de la Mosca del Narciso (Lampetia equestris) mide 15-20 milímetros y roen el bulbo. Hay una o máximo dos larvas por bulbo.
Los bulbos atacados vegetan mal y pueden morir si son pequeños. En las plantas mayores las hojas amarillean y la planta se debilita.
Se combaten con cebos de metaldehido.

