Convivir con la naturaleza (foto de Jaime Cristóbal López)

sábado, 2 de marzo de 2013

explicación astrónoma de estaciones del año


Publicado por ProAstronomía en febrero 8, 2011
Por Carlos Heredero
Si eres buen observador, habrás notado que, con el tiempo, existen cambios en las temperaturas, en las lluvias, y otros factores meteorológicos. Cuando estos cambios responden a un ciclo que se repite cada año, estamos hablando de las ESTACIONES.
Las estaciones son cuatro, y seguramente las conoces: primavera, verano, otoño e invierno.
En cada una de ellas las condiciones son diferentes. En invierno, hace frío y llueve poco, y en verano llueve mucho y hace calor. En cuanto a la primavera y el otoño, aunque a veces son poco notables, se destacan porque en la primera, florecen las plantas y los animales se reproducen, y en otoño, las hojas caen de los árboles.
Todos estos sucesos responden a cambios mayores en la naturaleza. Pero la razón fundamental para que ello ocurra no está dentro de nuestro planeta, ni tampoco en la atmósfera. Las causas de las estaciones provienen del exterior, sobre todo del movimiento de nuestro planeta alrededor del Sol.
Como ya debes conocer, la Tierra gira alrededor del Sol en un recorrido al que se le llama “órbita”.
La orbita de la Tierra es muy parecida a un círculo, y más adelante profundizaremos en ello. Por ahora, puedes considerarla precisamente así, un círculo. Es suficiente para lo que deseamos explicarte.
Nuestro planeta demora un año en dar su vuelta alrededor del Sol, completando el círculo. Y ya debes saber que un año son doce meses.
Si dividimos este círculo en cuatro partes, resulta que la Tierra demora tres meses en recorrer cada una de estas partes. Por tanto, como las estaciones son cuatro, cada una durará aproximadamente tres meses.
Pero la órbita de la Tierra no es lo único que influye en las estaciones. De hecho, hay algo más importante metido en este asunto. Es la inclinación del eje de rotación de la Tierra. Veamos como te explico esto de forma fácil.
Tal vez tú hayas jugado en alguna oportunidad con un trompo. Cuando lo lanzas con velocidad, y lo pones a girar, él se mantiene parado sobre su punta. Pero esta posición solo puede continuar así mientras esté girando, porque en cuanto se detiene, cae de costado. A ese movimiento de giro se le llama en física “rotación”. Y a la línea que pasa por su punta y alrededor de la cual gira, se le conoce como “eje de rotación”.

Hay un hecho muy curioso, y es que cuando algún cuerpo gira, la velocidad que tiene  trata de mantener su posición. Por eso el trompo está de pie sobre su punta mientras gira. A la Tierra le pasa igual, como su eje gira constantemente tiende a mantenerse apuntando en la misma dirección.
Pues bien, nuestro planeta rota alrededor de un eje central, y este movimiento de rotación es la causa de que ocurran los días y las noches, cosa que te explico en otro artículo de este mismo sitio.
Pero el eje de rotación de la Tierra no está vertical, como el del trompo. En la realidad, está un poco inclinado, de forma que este eje no queda de frente al Sol.
Observa la siguiente figura, y sigue al planeta Tierra en su órbita alrededor del Sol:
Aquí te pongo una figura donde he dibujado la Tierra en cuatro posiciones distintas, que corresponden a las cuatro estaciones. Si miras con cuidado, notarás que el eje de rotación de la Tierra está siempre inclinado en la misma posición, a pesar de que el planeta se mueve por su órbita.
Entonces ya sabemos lo suficiente para entender la causa de las estaciones, que realmente te explico ahora con detalle.
De acuerdo a la posición del eje de rotación y de la Tierra en su órbita, dependerá de ello la cantidad de luz y calor que cae sobre la superficie terrestre. Y esta es la razón fundamental de las estaciones: la variación en la cantidad de calor que recibimos desde el Sol.

Para estudiar La Tierra la dividimos de muchas formas, por ejemplo, en hemisferios. Un hemisferio es la mitad de la esfera que es nuestro planeta. La mitad “superior”, que incluye al polo norte, se le llama hemisferio norte. La otra mitad, la que tiene al polo sur, es el hemisferio sur. Nota que en este gráfico es el hemisferio sur el que recibe más luz y calor.
Ya te expliqué los hemisferios terrestres. Un dato interesante es este: el hecho de que el eje de rotación de la Tierra esté inclinado, hace que las estaciones sean opuestas en cada uno de los hemisferios, porque cuando el hemisferio norte esta menos iluminado, el sur  recibe más luz. Así que cuando en el norte es invierno, en el sur es verano. Esto es algo que debes recordar siempre, porque muchas personas lo olvidan, o no lo saben.
En la realidad, lo que sucede es que los rayos solares llegan más o menos inclinados, en dependencia de la inclinación de la Tierra. Y cuando llegan más inclinados, calientan menos la superficie terrestre.
Conociendo esto, veamos ahora cada una de las estaciones.

Invierno: La Tierra Tiene su eje inclinado de forma que su polo norte apunta lejos del Sol. En la zona norte del planeta llegan los rayos solares con mayor inclinación, por lo que calientan menos la superficie. Al haber menos entrada de calor, la tierra se enfría.
Primavera: Los rayos solares caen cada vez más perpendiculares, y comienzan a calentar la superficie. En las zonas heladas, el hielo se derrite.
Verano: El polo norte del eje terrestre está inclinado hacia el lado del Sol, los rayos solares caen verticalmente sobre el terreno. El calor puede entrar más fácilmente a través de la atmósfera y calentar el suelo. Hace calor y se evapora más agua de los ríos y mares, así que hay más lluvia.
Otoño: La inclinación del eje terrestre comienza a aumentar de nuevo, por lo que el calor comienza a disminuir. Los árboles se preparan para enfrentar el invierno, perdiendo sus hojas.
Como puedes ver, las estaciones son consecuencia de dos cosas fundamentales: la inclinación del eje terrestre (sin la cual no habría estaciones) y el movimiento anual de La Tierra alrededor del Sol.
Hay algunos otros factores que influyen en las estaciones, y existen otros ciclos de la naturaleza que participan de todo lo que llamamos el clima. Pero eso es otra historia

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